|
Preparación:
La elaboración de este exquisito dulce no entraña
complicación alguna, pues sólo se tiene que preparar una masa
homogénea con todos los ingredientes en un bol. Se pone todo menos la
harina y se comienza a pastar, añadiendo poco a poco la harina hasta
tener una masa homogénea y consistente, pero no demasiado espesa,
para que se adhiera bien, y se deja reposar unos minutos.
Se limpian y se secan las hojas
del limonero con el fin de que estén listas para ser rebozadas con la
masa anteriormente preparada. Es mejor utilizar hojas tiernas, de
color verde claro, que las hojas viejas, de color verde oscuro, menos
jugosas.
Rebozamos las hojas una a una
dejando una buena ración de masa sobre cada una, y en una sartén con
abundante aceite bien caliente se fríen hasta conseguir el aspecto
dorado deseado, y al sacarlas se dejan escurrir sobre papel de cocina.
Finalmente espolvorean con
azúcar glacé (triturado) y canela. Seguro que nadie se podrá
resistir.
Se comen bien acompañados de vinos dulces y mistelas deliciosas de la
tierra. Atención con no comerse las hojas, que son solo para
acompañar decorando y condimentar la masa, y que son muy indigestas.
|