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Primero, deberemos desalar bien
el bacalao, remojándolo por lo menos 24 horas (mejor 36 a 48)
cambiándole el agua no menos de 6 veces. La víspera, pondremos en un
cacharro los garbanzos a remojo también.
Primero, escurriremos los garbanzos, y los pondremos a cocer en una
olla con agua y azafrán hasta que estén tiernos.
Aparte, asaremos el pimiento rojo, a la brasa si tenemos, o al
horno, hasta que esté hecho, momento en el que lo libraremos de las
semillas y lo haremos en cuatro cuartos cortándolo longitudinalmente
en 2 y cada mitad en otras dos transversalmente.
Asamos también el bacalao, se limpia de espinas y se desmenuza.
Cuando los garbanzos estén cocidos, se escurren y reservan por
separado ellos y el caldo, que nos servirá para cocer el arroz.
En una cazuela de barro adecuada, sofreimos en un buen chorro de
aceite la cabeza de ajos entera, los tomates picados finos, y sin
dejar de remover, agregamos el bacalao desmigado, y una cucharadita
de pimentón. Tras darle a todo unas vueltas, se añade el arroz y se
sofríe. Unos minutitis después añadimos los garbanzos reservados.
Tras dejar dorar todo unos minutitos más, se cubre todo con el caldo
donde hemos cocido los garbanzos, previamente calentado
(Aproximadamente 2,5 veces de caldo por cada una de arroz). Añadimos
un poco de azafrán y pimienta, y si es preciso se rectifica de sal.
Debe de cocer a fuego bajo y destapado durante 20 minutos hasta que
el arroz esté cocido y haya absorbido el caldo casi del todo,
controlando el fuego para que ni quede caldoso ni se seque durante
la cocción.
Cuando se saque del fuego, se sirve, y se sitúa sobre cada plato uno
de los trozos de pimiento como adorno, poniéndolos aplanados para
que recuerden a un capote de torero, y de ahí el nombre del plato.
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