Salsas


All i oli, ajoaceite

ALL I OLI - Ajoaceite tambien se le llama Ajoaceite en castellano, desde luego nunca "alioli" ni nada parecido. Desde luego, el verdadero no lleva mas que ajo y aceite (y un poquito de sal), aunque para hacerlo mas fácil normalmente se le incorpora la yema de un huevo y en algunos casos miga de pan. El verdadero protagonista del All i oli es el brazo de la persona que lo hace.

Ingredientes:

Preparación:

  1. Dependiendo de lo fuerte que lo quiera machaque entre 2 y 6 dientes de ajo con un poco de sal.
  2. Procure machacarlos bastante.
  3. Si le pone la yema del huevo añádala ahora y remueva con la mano del mortero.
  4. A continuación, lo ideal es ponerse un trapo en las piernas, meter el mortero entre ellas sujetándolo bien y empezar a tirar un hilo fino de aceite con una mano mientras que con la otra se le va dando vueltas a la mezcla (siempre en el mismo sentido) con la mano del mortero.
  5. No tiene fin, conforme vaya añadiendo aceite tendrá mas salsa y siempre estará buena, pero ¡cuidado!, si se le corta le va a resultar dificil que se le trabe otra vez.
  6. Lo mejor es parar cuando ya tenga el suficiente.
  7. Si se le corta, machaque otros ajos y emplee el aceite diluido en la salsa cortada para empezar otra vez.
  8. Si no quiere complicarse la vida, meta todos los ingredientes en la batidora y con un poco de suerte tambien le saldrá bien.
  9. Esta salsa está muy bien conseguida comercialmente y so pena de que lo quiera hacer como es de verdad (solo con ajo y aceite) es preferible comprarlo, ahorrándonos tambien los posibles problemas de huevo no cocido.
  10. Importante: Los verdaderos utensilios para hacer el "all i oli" son los de la fotografía. Mortero de barro y mano de madera.
Tomates y orégano la hace italiana; vino y estragón la hace francesa. Crema acida la hace rusa; limón y canela la hace griega. Salsa de soya la hace china; el ajo la hace buena. Alice May Brock

Un auxiliar...

...o un complemento.
Yo tenía un gran amigo y muy buen cocinero que cuando ibamos a comer a un restaurante, si alguien se ponía salsas, le salían rayos por los ojos. Decía que las salsas solo sirven, por regla general, para enmascarar una mala cocina. Es cierto, una buena fideua no necesita ningunas salsa, pero si no tenemos una cocina cara, con tiempo y con muy buenas manos, una fideua normal se convierte en una esquisitez con un poquito de all-i-oli.


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