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Simple y
riquísimo dulce, que podemos encontrar en muchas variaciones no
solo en toda nuestra Comunidad, sino por toda España, y que admite
infinidad de variaciones en su sencillez. En principio, es un postre
de Semana Santa que pasó tambien a Navidad y se quedó todo el
año. Probablemente por ser tan barato y rico a la vez. Primero os
daremos la versión básica, y después os explicamos variantes.
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Preparación:
Hervimos la leche un par de
minutos tras ponerle un palito de canela y una piel de limón, y la
sacamos dejándola enfriar,
Mientras, cortamos el pan a rrebanadas de centímetro y medio
aproximadamente de gruesas. Deberemos usar cualquier pan que no
desmigue fácilmente y que aguante el remojado sin deshacerse.
Sacamos la canela y el limón y ponemos en un plato grande o una
bandeja las rebanadas, y las remojaremos con la leche hasta que
embeban.
Pondremos una sartén a fuego alto con abundante aceite de oliva y la
dejaremos calentar. Mientras, habremos batido en un plato los huevos
como para tortilla, y rebozaremos bien en ellos cada rebabada antes de
ponerla a freir en la sartén. Cuando esté bien dorada por ambos
lados,se saca y escurre el aceite sobre una bandeja con papel de
cocina.
Se espolvorean de azúcar y canela en polvo y se sacan a la mesa bien
calientes.
Versiones:
El azúcar espolvoreado se sustituye a menudo por miel, otras veces,
se le disuelve a la leche abundante miel en vez de limón y canela, y
se sigue igual el resto del proceso. Una versión habitual es
sustituir la leche por una buena mistela de nuestra tierra, y tras
rebozar y freir, regar con miel en vez de azúcar y canela. Realmente
podeis ver que admite muchas variables, almíbares, siropes, y muchas
otras que pueden entusiasmar a los niños.
De todas formas, la receta clásica es buenísima.
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