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Los ingredientes "por barba" no necesitan ser listados: Una sardina "de bota", o sea, salada y envasada en su típico cajón redondo de madera de toda la vida (Hoy fuera de los mercados de salazones se suelen vender en bolsas de plástico al vacío, pero para mi el encanto es menor de esta forma). Si el apetito presiona, pueden ser dos. Un huevo, o dos según apetezca. Un poco de aceite de oliva y una sartén.
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Preparación:
Primero, desescamamos y descabezamos la sardina, y la freimos con un poco de aceite y paciencia. Cuando esté lista, al plato con ella y freimos el huevo o los huevos en el mismo aceite, y al plato con ellos.
Si acompañamos adecuadamente con pan para mojar y vino para remojar, es un placer de dioses.
El colmo de la sofisticación puede venir en época de pimientos verdes, pues podemos elegir para cada sardina un pimiento al que tras descabezar y limpiar le quepa una sardina dentro.
Entonces, desescamaremos la sardina, la descabezaremos, le sacaremos la espina, y la volveremos a montar introduciéndola dentro del pimiento. A partir de ahí, seguiremos el proceso anterior: fritura en la sartén y luego huevo en el mismo aceite.
Si usted es hipertenso y no debe abusar de la sal, se va a perder algo grandioso.
Existe una versión "comida rápida" a base de bocata veraniego:
Abrimos el pán y lo rociamos generosamente con aceite de oliva. A la sardina, desescamada y descabezada, se la desespina y la colocamos dentro del pán. Sobre ella, pondremos grandes tiras de pimiento en "salmorra" recubriéndola. Cerramos el bocadillo, y mandíbula en ristre a por él.
Aún no hace demasiados años, en la tienda del pueblo nos vendían la sardina (y casi todo lo demás) envuelta en papel de estraza. Para comerla, cogíamos el paquetito de la sardina y con cuidado lo colocábamos entre la hoja y el marco de una puerta, por la parte de las bisagras, y cerrábamos parcialmente prensándola, lo que producía varios efectos, todos ellos satisfactorios. Al desenvolverla, la piel y las escamas estaban casi todas pegadas al papel y el resto sueltas. Al prensar la carne, la espina estaba suelta y fácil de quitar junto con la cabeza, y además la grasa de la sardina se había repartido por igual dejando el exceso en el papel. El proceso culinario de preparación completo con un solo apretón. Viejos tiempos.
Que aproveche.
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