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Preparación:
Pondremos un chorro generoso de aceite en una cazuela de barro, y
cuando esté caliente, freiremos en él la rebanada de pan hasta
dorarla por ambas caras y la reservaremos. En el mismo aceite
pondremos a sofreir 4 dientes de ajo enteros pelados, la guindilla, y
cuando los ajos tomen color, el pimentón, una cucharada colmada de
café. Tras remover un poco, antes de que se nos pueda quemar el
pimentón, añadimos la raya que habremos troceado bien, removeremos
todo, y como mucho un par de minutos después, sin parar de remover, añadiremos
el agua cubriéndolo todo (aproximadamente 1 litro).
Ajustamos a fuego lento para cocerlo muy reposado. En un mortero
grande, picamos con un poco de sal los ajos restantes, el perejil, los
piñones y el pan frito, hasta conseguir una pasta ligada espesa, añadiendo
para ello un poco de caldo del guiso cuando sea necesario.
Cuando la raya esté casi acabada de cocer, añadiremos la picada al
guiso, igualaremos todo bien, y lo dejaremos que acabe de estar a
punto.
Para la forma mas cundidora de que os hemos hablado, lo podremos
cambiar de all i pebre a "suquet" (de sucar, mojarpan) añadiendo
cuatro patatas medianas portadas en rebanadas medianas (6 ó 7 milímetros
de gordas) o a taquitos según gustos, y que añadiremos después de
poner el agua. En este caso además de vigilar la cantidad de agua y
el punto de cocción de la raya, hemos de preocuparnos también del
punto de las patatas.
Tanto de una forma como de la otra, el resultado es extraordinario.
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