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Primero que nada, en un bol adecuado prepararemos las pelotas,
mezclando todos los ingredientes y lo trabajaremos bien para obtener
una mezcla muy homogénea. A continuación formaremos con ella bolitas
de tamaño un poco inferior a una albóndiga, dejándolas en una
fuente, y las reservamos, lejos de cualquier elemento perturbador
que venga a comérselas en fresco, pues están deliciosas.
A continuación, deberemos "engañar" a los caracoles, poniéndolos en
un recipiente con un poco de agua tibia o al sol, con los bordes
restregados en sal para que no escapen. Cuando hayan sacado todas
las "mollas", los enjuagamos en abundante agua y los reservamos.
Comenzamos el guiso con una paella (o caldero) (1) a fuego lento con
un buen chorro de aceite, en donde sofreiremos el pollo y el conejo,
previamente cortados a trocitos pequeños pero no demasiado, hasta
que se doren. En ese momento añadiremos los pimientos cortados a
trozos medianos, la ferraura, el garrofó y la tabella, junto con los
ajos.
Cuando el ajo comience a dorarse, es el momento de añadir el tomate
triturado, los caracoles y una cucharadita de pimentón dulce. Una
removida, una fritada muy ligera para no quemar el pimentón, y
añadimos de inmediato el agua. Si la paella es del tamaño adecuado,
el agua debe llegar ras a la parte alta de los remaches de las asas.
Será aproximadamente el doble de agua que de arroz en volumen.
Mantendremos el fuego vivo hasta que hierva.(2) En ese momento,
repartiremos el arroz por toda la paella y lo igualaremos,
Añadiremos las pelotas por todo el caldero y lo dejaremos hervir a
fuego vivo 8 minutos, momento en el que reduciremos el fuego para
que en 8 minutos más se seque todo el caldo. Jugaremos con mas fuego
si hay demasiado o menos fuego si hay poco, pero ajustando para no
tener que añadir caldo en el tiempo justo. Cuando esté, subiremos el
fuego medio minuto para obtener un poco de "socarrat" en el fondo.
(el socarrat en un refrito del arroz en el fondo, no debe quemarlo.
Queda dorado pero no negro y tiene un sabor muy especial y
agradable)
Dejaremos reposar sin fuego 4 a 5 minutos durante los que cocerá en
su propio calor el arroz, perdiendo algo de temperatura, y daremos a
continuación buena cuenta, a ser posible sin emplatar, comiendo como
buenos hermanos todos alrededor del mismo caldero cuchara en ristre
(o tenedor según gustos).
(1)) Ni paellera ni otras sandeces por el estilo, el plato se llama
paella porque es un arroz elaborado en una paella, nombre valenciano
que significa lo mismo que sartén en castellano, y solo se distingue
de ella en que tiene dos asas en vez de un mango, y si es grande,
cuatro. En muchas comarcas, como en la Ribera Alta, también se le
llama Caldero.
(2) Si nos gusta la carne muy bien cocida, ponemos mas agua y
dejamos que hierva evaporando hasta que quede ella sola por el nivel
indicado de los remaches, y a partir de ahí, seguimos igual la
receta.
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