Queremos desde estas humildes líneas el rendir un pequeño homenaje a aquellos cines que endulzaron nuestra niñez.
Cines del domingo, cines para reunirse los padres con los hijos, los amigos o los novios. Cines que concedían un lugar de intimidad para las parejas enamoradas, que llenaban de aventuras nuestra imaginación, que nos hacían reír y llorar y que, a los niños, nos regalaban de vez en cuando, una película de
Tom y Jerry.
Cines que nos mostraban una España idílica con el
NO-DO o
Imágenes y que con el tiempo te das cuenta de que no ha
cambiado nada y ahora la mentira y la manipulación se hace
con la televisión (y a mucha mayor escala).
Cines que ofrecían éxitos como "
Le llamaban Trinidad", que
repetíamos varias veces "
Barbarella" porque a Jane Fonda se le
veían las "tetas" (preciosas, por cierto) o que confirmaban
lo de que la realidad supera la ficción al hacer parar la
proyección en el cine "Oriente" (después cine Junior
y extraoficialmente llamado para siempre "El cine del
crimen") porque
encontraron la cabeza descuartizada del encargado detrás de
la pantalla.