
Vegetales
Berza, Col
(Brassica oleracea)

Crucífera bienal o plurienal, lampiña y de un verde
glauco, con el tallo endurecido y casi leñoso al envejecer, de hojas grandes,
algo carnosas y borde más o menos dividido.
Las flores, grandes, amarillentas o blanquecinas, se sitúan en ramilletes
terminales poco apretados.
Los frutos son de forma alargada, con vainillas rollizas y una vena en resalto a
lo largo de cada cara, terminadas en un breve pico. Las semillas son totalmente
lisas y de color pardo.
La berza florece desde marzo o abril en adelante.
Esta época varía mucho ya que son cientos las variedades cultivadas con fines
comerciales; así existe la col o berza común, las coles gallegas, las serranas,
las gitanas, verdes, rizadas, etc., de tallos más o menos prolongados y hojas
sueltas, sin repollar; las de hojas abolladas, como la llanta y el bretón, que
forman un repollo poco apretado; también el repollo, en el que las hojas
aplicadas unas sobre otras constituyen la cabeza de la col.
En definitiva, son muchas las variedades de esta exquisita planta y por tanto no
se puede dar una época exacta de floración. La parte que interesa con fines
medicinales -y que además es comestible- son las hojas de la planta fresca.
La berza contiene cantidades considerables de vitamina C, conocida también como
ácido ascórbico.
Es asimismo bastante rica en azufre orgánico y ácido fosfórico y en las semillas
podemos encontrar hasta una tercera parte de su peso en aceite, así como
pequeñas cantidades de esencia.
Se usa principalmente contra el escorbuto, por la gran cantidad disponible de
vitamina C en la planta fresca si se toma cruda.
El jugo extraído de la col machacando hojas recién cogidas y colando el zumo
(previamente endulzado con azúcar) se estima que es un buen remedio contra los
catarros bronquiales. Asimismo, de forma externa, es un remedio eficaz como
cicatrizante.
El hombre ha consumido berzas desde tiempos inmemoriales para sanar multitud de
males. Incluso los griegos le atribuyeron la virtud de aumentar la leche materna
en la crianza de los bebés.
Entre los romanos era muy empleada como antídoto frente a sustancias tan
conocidas como el alcohol.
Bastan estos ejemplos para confirmar que la berza ha sido, es y será no solo un
recurrido remedio medicinal sino también un exquisito alimento con el que
preparar infinidad de platos para todos los gustos.
Zumo.
Tal y como hemos comentado en el apartado anterior, el zumo fresco resulta una
fuente inagotable de vitamina C.
Uso externo.
Las hojas frescas, previamente prensadas con un rodillo de amasar, se aplican
directamente sobre las llagas, haciéndolas sanar rápidamente.
Antiescorbútico Fuerte, Vulnerario Moderado y Cicatrizante Moderado