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Conocido
también como Casa del señor de Bétera, su construcción del palacio de los Boïl
de Arenós data del siglo XVIII, cuando todo el barrio estaba lleno de
residencias de la nobleza local y, como casi todos los palacios valencianos,
gira en torno a un patio, en este caso rectangular, en el que aún hoy se pueden
ver grandes arcos escarzados.
En la fachada de la calle Libreros observamos su zócalo
de piedra de cantería, así como la gran puerta rematada por un escudo heráldico
en el que se funden las armas de diversos linajes valencianos unidos por
matrimonio, como los Boïl (los toro y las torres), los Vives (las ondas), o los
Lladró (las barras diagonales). Junto al portón, tres pisos de balcones de
distinto tamaño animan la pared lisa.
Los eruditos locales del siglo XVIII afirmaban que
en la casa que había sobre este solar se estableció Jaime I tras tomar la
ciudad, y reunió aquí las primeras Cortes, por lo que, según decían, se
pintaron sobre las paredes del patio los escudos de armas de los caballeros que
participaron en ellas. Desde luego, si alguna vez existieron, nada queda de
ellos, y hoy el edificio, recientemente restaurado, es la sede de la Bolsa de
Valencia.
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