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En
1748, un terremoto ocasionó el derrumbamiento del Castillo-Convento de Montesa.
Los frailes supervivientes, siguiendo las órdenes del rey Fernando VI, se
trasladaron al palacio del Temple, en Valencia, lugar donde ocasionalmente
vivieron los maestres de la Orden y, en la época, residencia oficial del
lugarteniente general.
Unos años después, en 1761, Carlos III despachó un real decreto mediante el
cual mandaba construir en el palacio del Temple, en la ciudad de Valencia, un
nuevo edificio para convento, iglesia y colegio de la orden de Montesa.
Las trazas del nuevo conjunto monacal se encargaron al arquitecto Miguel Fernández,
en aquel momento teniente director del Palacio Real de Madrid a las órdenes de
Francesco Sabatini.
Las obras se desarrollaron entre los años 1761-66, inaugurando la iglesia, aún
por concluir el 4 de noviembre de 1770. La obra acabó de forma definitiva en
1785, con la construcción de la capilla de la Comunión o de San Jorge.
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