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El Colegio del Patriarca es un tesoro oculto a los ojos de muchos valencianos que lo ignoran y cuya visita es un lujo para quien la hace. Cuando iniciamos la visita, y una vez pasado su umbral tras un sombrío rellano, lo primero que se nos ofrece a los ojos es la belleza de un amplio y luminoso claustro, uno de los más armoniosos del renacimiento español, destacando sus columnas de Carrara y la estatua sedente del “Beato San Juan de Ribera”, obra de Mariano Benlliure, y al que Juan XXIII santificó en 1960.
La construcción del Real Colegio Seminario del Corpus Christi, Colegio del Patriarca, se debe al deseo expreso del Arzobispo de Valencia Juan de Ribera, hombre muy culto y ávido de estudios, de formación erasmista, y con el firme propósito de ordenar sacerdotes de acuerdo con el espíritu trentino, en cuyo Concilio, uno de los más importantes de la Iglesia Católica, se marcó la pauta, así como la conveniencia de crear seminarios dedicados a la mejor formación del clero y al cumplimiento del espíritu cristiano cuestionado por la reforma luterana, cuyas inapelables denuncias marcaron nuevos caminos para la Iglesia, pero siempre bajo las inflexibles directrices de Roma, que no obstante, puso fin a muchos de los abusos que se habían cometido hasta entonces.
Se iniciaron las obras en 1586, y fue el mismo Arzobispo quien colocó la primera piedra, siendo inaugurado por Felipe III en su visita de 1604, cuando aún no estaba finalizado; trabajos que continuaron hasta 1615 fecha de su finalización, cuando ya había fallecido el Arzobispo Juan de Ribera.
A continuación, tras subir por una escalera de dos pisos, impresionante obra arquitectónica sobre arcos abovedados, llegamos a lo más alto, donde al final de unos escalones más empinados, está la entrada a la Biblioteca del Santo. A ella recurren los estudiosos de la teología, de la espiritualidad, de la humanística, de las leyes, de la liturgia o de los interesados por la bíblica de toda Europa. Posee un oratorio interno, en la actualidad con un cuadro del Santo Patriarca.
La biblioteca del Siglo XVIII, el de las luces, donde se guarda el epistolario de Gregorio Mayans y Siscar, valenciano: el que fuera sabio erudito, humanista, investigador y uno de los más importantes historiadores del Siglo de la Ilustración.
El Archivo de Protocolos del Colegio del Corpus Christi de Valencia, donde se guardan veintinueve mil registros de dos mil doscientos notarios: los actos mercantiles y base de la historia social de Valencia desde el año 1370 hasta 1890. Archivo excepcional y único en Europa del deberíamos de presumir y ensalzarlo como se merece.
La Capilla, o Iglesia del Corpus Christi. se inició en el año 1590 y presenta una planta de cruz latina de una sola nave con capillas a los lados y coro a los pies. Un elemento que sobresale de este edificio es la cúpula de media naranja, ubicada en la intersección de los brazos del crucero y cubierta de teja vidriada, blanca y azul, tan típica de nuestras tierras. La cúpula se alza sobre un esbelto tambor rematado por una linterna. Este esquema novedoso en la Valencia de finales del siglo XVI será un modelo a seguir para muchas cúpulas de iglesias valencianas, sobre todo de templos barrocos, como la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados, la Capilla de la Comunión del Convento del Carmen y la Cartuja del Ara Christi.
Detrás del altar del templo destaca un retablo mayor construido alrededor del 1600. Inspirado en el tratadista y teórico Serlio, sus columnas de orden compuesto agrupadas a cada lado y sus figuras recostadas en las vigorosas volutas recurvadas de su hermoso frontón partido, sirven de grandioso marco a la Santa Cena de Juan de Juanes que preside el altar. Pero aquí no finalizan las maravillas de esta Capilla. Una importante decoración pictórica al fresco realizada por Bartolomé Matarana decora paredes y bóvedas de las capillas y naves laterales. Estas capillitas lucen cada una de ellas un bonito retablo dorado dedicado a diversos santos y vírgenes. Además, no hay que olvidar el revestimiento cerámico del zócalo, otro bello testimonio del arte valenciano.
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