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Cripta
arqueológica de la cárcel de San Vicente Mártir, que se encuentra delante
mismo del museo de la ciudad, y a pocos pasos de la catedral. El edificio de
origen Visigodo, se corresponde con una capilla funeraria del siglo VI destinada
a albergar los restos de algún prelado.
El edificio formaba parte del conjunto episcopal junto a otra capilla
gemela, la catedral, otra iglesia adjunta, el baptisterio, y una inmensa necrópolis.
Es muy probable que el edificio comunicara directamente con la catedral
visigoda.
En los niveles inferiores de la excavación se encontró el Kardo Máximo,
prolongación de la Vía Augusta en el interior de la ciudad, y diversas
estructuras de una Domus adyacente a la misma calle, en la que destaca una
pintura mural en perfecto estado del dios Mercurio.
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