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El nuevo museo es el resultado de la intervención arqueológica efectuada en
la plaza de L’Almoina durante varios años, dirigida a la recuperación de los
restos arqueológicos de la ciudad desde sus orígenes como urbe romana,
pasando por los periodos musulmán, visigótico y medieval.
El recorrido que permite contemplar el devenir de la ciudad a través de los
siglos comienza en la planta inferior, la de la excavación en sí, a través
de una pasarela construida ex profeso. En este punto no se ha ubicado
ninguna pieza dado que el objetivo que ha animado en todo momento la
realización de este proyecto ha sido el respeto, por encima de todo, a la
correcta conservación de las ruinas. De hecho, en los puntos donde la
pasarela coincide con restos arqueológicos dignos de admiración se ha
colocado un cristal para poder contemplarlos con seguridad.
El espacio museográfico de L’Almoina se ha dividido por épocas: la primera
ciudad (fundada en el año 138 a.C.), la ciudad imperial, la primera ciudad
cristiana, la ciudad islámica y la ciudad nuevamente cristiana, con la
llegada de Jaume I.
Cada uno de los espacios clave del museo dispone de atriles con información
escrita sobre la etapa histórica a la que hacen referencia los restos, y
audiovisuales en tres dimensiones. Dichos audiovisuales recrean espacios
como las termas o el ninfeo, o episodios históricos como la epidemia de
cólera. Junto a los atriles se han colocado maquetas de bronce que
reproducen el estado actual de las excavaciones, así como una recreación de
cómo era la ciudad en cada etapa histórica. Además, los visitantes podrán
conocer cómo era la ciudad en cada una de sus etapas históricas mediante una
serie de maquetas de madera que reflejan fielmente las distintas Valencias
de la historia. Todas estas maquetas, así como la de bronce instalada en
superficie, en la plaza, están especialmente diseñadas para que las personas
invidentes puedan conocer los detalles de lo expuesto, igual que ocurre con
otros monumentos de la ciudad.
Esta visión general de las distintas etapas se completa con dos amplios
murales instalados, que facilitan al visitante dos perspectivas únicas: un
paseo al circo romano, y la salida de la ciudad por la Vía Augusta. Situados
frente a estos murales, se puede contemplar también una recreación virtual
en tres dimensiones de la época romana. El aforo de esta planta inferior,
donde se encuentran las ruinas, es de 90 personas.
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