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La
Plaza de la Almoina, en la ciudad de Valencia, se sitúa en su centro
histórico, y está considerada la más antigua de la población.
Recibe su nombre por el edificio ya desaparecido de la Almoina, y en
ella se encuentran el palacio arzobispal y la catedral.
Fue plaza mayor de la ciudad romana,
donde se situaba el foro. Allí estuvo la primera basílica visigótica,
convertida después en mezquita y posteriormente a templo cristiano.
Tras la reconquista recibió el nombre
de Plaza de la Fruita (de la fruta) y Plaza de la Llenya (de la leña),
por los mercados que se instalaban en ella.
El solar de la Almoina
y las excavaciones que en él realiza el Ayuntamiento de Valencia
desde 1985, constituye una verdadera antología histórica y urbana
del que ha sido nuestra ciudad.
El antiguo solar de 2.500 metros
cuadrados se ha convertido en una plaza pública -con mucha obra dura
para cubrir los restos romanos- que incluye una zona acristalada de
300 metros cuadrados que permite ver las antiguas termas. El enclave
incluye un museo arqueológico, todavía por terminar, que permitirá
conocer la evolución de la ciudad desde su fundación en el año 138
a. C hasta el siglo XIII, a través de 18 edificios, entre los que
destaca el de l'Almoina, construido el año 1276 y que da nombre a la
plaza. Además, se podrán recorrer las dos vías principales de la
antigua ciudad, un santuario dedicado al culto del agua, las termas
romanas, el foro, en el que se aglutinaban las funciones judiciales
(basílica), políticas (curia) y religiosas (templo); así como los
restos de la ciudad cristiana posterior. El proyecto se completará
con un pasaje subterráneo que conectará el museo de l'Almoina con la
capilla de la cárcel de Sant Vicent.
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