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El
Colegio de San Pío V, actual Museo de Bellas Artes y sede de la Real
Academia de San Carlos, fue fundado por el arzobispo Juan Tomás de
Rocabertí para formación de sacerdotes. Proyectado por Juan Pérez
Castiel en 1683, su ejecución se demoró hasta bien entrado el siglo
XVIII. Está compuesto por dos partes: el colegio y el templo.
El colegio es de planta cuadrangular
dispuesto alrededor de un claustro, y sus dos torres en la fachada que
se asoma al Turia le dan un cierto aspecto de alcázar, como era
frecuente entonces en los monasterios y en ciertos palacios de la
ciudad. En dicha fachada destaca el almohadillado de las esquinas, en
forma de puntas de diamante, los frontones alternados rectos y curvos
que coronan las ventanas, las cornisas y los remates de jarrones y
globos.
El templo se adosa a este rectángulo
con su planta octogonal y su gran cúpula de vidriado azul,
reconstruida después de haber sido derribada en 1925. Es de destacar
también su fachada, obra de José Minguez con dos pisos, pilastras en
resalte y un frontón curvilíneo que la remata, todo lo cual se sitúa
en el paso del barroco al neoclasicismo. Entre 1820 y 1826 fue sede de
la Beneficencia, y en 1835 pasó a depender del Estado, que lo dedicó
a almacén de provisiones del ejército y, durante la Guerra Civil, a
hospital militar. Tras el conflicto pasó a albergar el Museo de
Bellas Artes.
Es el museo más importante de Valencia, y uno
de los más importantes de España. Está especializado en
pintura gótica. Cuenta con 2.000 obras, entre ellas,
de Goya, Velázquez, Murillo, Ribera, Ribalta, Luca Giordano, Joan de
Joanes, Benlliure, Pinazo, Sorolla, etc...
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