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La
manzana delimitada por las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer,
constituye uno de los mas sólidos intentos de crear un nuevo tipo de vivienda
económica en la que el aprovechamiento del patio de manzana como espacio
comunitario tiene lugar preponderante.
Construida por el Arquitecto Enrique Viedma Vidal en 1929, se concibió
como célula autosuficiente en la que las plantas bajas interiores cumplirían
la función de albergar diversos servicios para los propietarios de las
viviendas, siguiendo el modelo iniciado en diversas ciudades centroeuropeas.
La distribución de las viviendas se articula en torno a núcleos de
escalera que permiten el acceso a cuatro unidades por planta, de las cuales dos
tienen su fachada al interior del patio. El conjunto llama la atención por el
singular lenguaje utilizado con clara influencia del expresionismo holandés. La
llamativa utilización de la cerámica verde y las singulares torres circulares
que enmarcan los chaflanes, así como la reiterativa presencia de los miradores,
configuran la singular fachada de un edificio que intentó conseguir un nuevo
modelo de vivienda para la clase media marcando, aunque tímidamente, el
transito al racionalismo.
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