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Desde entonces, autores y empresas solicitan la música de Serrano, que
triunfa en nuevas obras: "El Olivar", "La Mazorca roja", "La reina mora",
"La torería", "La casita blanca", "Las estrellas", "El mal de amores",
"Moros y cristianos", "El amor en solfa", "La infanta de los bucles de
oro", "El pollo tejada", "La noche de Reyes". "Alma de Dios" ...
Después llega el acontecimiento de inaugurar, en mayo de 1909, la
Exposición Regional Valenciana, con el estreno del inspiradísimo Himno a
Valencia, y que sería elegida en 1925 como himno regional, hoy himno
oficial de la Comunidad Valenciana.
Y
nuevas obras líricas: "El trust de los tenorios", "La alegría del
batallón", "El palacio de los duendes", "Barbarroja", "El carro del sol",
"Si yo fuera rey", "El amigo Melquíades", hasta llegar al éxito
espectacular de "La canción del olvido", estrenada en el año 1916 en
Valencia, donde el año siguiente obtendría otro triunfo popular el maestro
Serrano dando a conocer "La canción del soldado".
En Valencia, también daría a conocer, el año 1923, en las fiestas de la
coronación de la Virgen de los Desamparados, en una noche llena de emoción
y de entusiasmo, su inspirada composición, tan llena de bellas melodías,
"Valencia canta", dedicada a la patrona de Valencia.
Su figura se va ensalzando y se ve consolidada por la labor llevada,
compuso obras tanto para el género chico, como para la zarzuela grande.
Entre sus obras cabe destacar: La Reina Mora (1903) con texto de los
Hermanos Álvarez Quintero, Moros y Cristianos (1905), El Perro Chico
(1905), El Pollo Tejada (1906) y El Príncipe Carnaval (1919) en
colaboración estas tres últimas con Quinito Valverde, Alma de Dios (1907),
El Amigo Melquíades (1914) también en colaboración con Quinito Valverde,
La Canción del Olvido (1916), Los de Aragón (1927), Los Claveles (1929) y
La Dolorosa (1930).
Popularidad compartida con el famoso pasodoble "El fallero", considerado
como el himno de las fallas valencianos.
Los últimos años de su vida, los pasó en la localidad valenciana de El
Perelló, donde se dedico exclusivamente a la pesca. Se le detectó una
grave enfermedad, cáncer de esófago, y en 1940 se trasladó a Madrid para
ser tratado.
Cuando el maestro Serrano falleció en Madrid -el día 8 de marzo de 1941-,
Valencia quiso rendir su homenaje al ilustre músico en un monumento que
perpetuara su memoria.
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