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Con
una escalera de madera se sube a la "l'andana"
que sirve de trastero y de secadero para algunas cosechas.
No
conocemos si existe alguna organización para salvar la
Barraca Valenciana, si la hay nos gustaría anunciarla y
si no la hay, animamos a crearla y nosotros, desde luego,
la promocionaríamos en la medida de nuestras
posibilidades.
La barraca de la
huerta responde a un tipo muy definido, que apenas ha sufrido variación con el
paso del tiempo. Es de planta rectangular, de unos 9 x 5,50 m, y cubierta a dos
aguas con caballete perpendicular a la fachada —casi siempre orientada al
mediodía—, que está en uno de los lados menores. La distribución es siempre
parecida: una puerta, situada a un lado de la fachada, da acceso a un amplio
paso, que recorre toda la longitud de la barraca y termina con otra puerta en la
fachada opuesta, para facilitar la circulación de aire. Este corredor sirve de
cocina, estancia y almacén de aperos. En la otra crujía se distribuyen los
dormitorios, generalmente tres. Al desván o andana, que antiguamente se
destinaba a la cría de gusanos de seda, se sube por una escalera de mano. La
construcción se efectúa del modo siguiente: la zanja para los cimientos, de 40
cm de anchura, se rellena con adobes y, si se tienen a mano, con cascotes. Las
paredes, de unos 2,50 m de altura, se hacen con adobes, llamados gasons, que se
colocan en asta entera o en media asta, según la economía que se persiga.
Estas paredes se coronan con un tablón de plano (cadorsa), al que se clavan los
pares de la cubierta de parhilera, separados de 1 a 2 m. Los tirantes se
empalman sobre el tabique central. Sobre los pares (costelles) se clavan los cañizos
que forman el faldón, a los que se sujetan—desde el alero hasta la
cumbrera—los haces de paja o de juncos con que se teje la cubierta (polsera).
Sobre los tirantes se disponen unos cañizos para formar el cielo raso
horizontal, suelo de la andana, sobre el que se circula mediante unos pasos de
tablas (costers).
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