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Los
pimientos
verdes
han de ser verdes o amarillos, y de paredes gordas, sin granar (jamás
rojos o maduros), y los tomates verdes. Los entendidos dicen que, si
no queremos que se reblandezcan y siempre mantengan la dureza y sean
crujientes, los pimientos y los tomates se deben coger al atardecer.
También
podemos poner guindillas verdes, grandes y sabrosas.
A
los pimientos se les debe hacer un corte vertical hasta la mitad, y a
los tomates un corte horizontal profundo.
Preparamos una jarra de tamaño adecuado a la cantida que queramos
hacer, de cerámica, claro, y hacemos una salmuera con agua y sal. La
proporción justa la obtenemos dejando en el fondo de la jarra con
cuidado un huevo mediano fresco crudo, y añadimos poco a poco sal
removiendo hasta que el huevo comience a flotar.
A
continuación, pondremos hierbas, (pebrella, sajolida, hojas de
limonero, ramitas de algarrobo, de caña verde, etc..) que le darán
el toque campero, un par de limones cortados a cuartos, y una porción
de vinagre, entre medio y dos vasos según tamaño de la jarra., e
iremos poniendo los pimientos y tomates.
A
los 4 ó 5 días, cuando la verdor de la hortaliza ha cambiado a un
tono amarillento, ambarado y cristalino, ya puede comerse.
La
salmorra no admite cebolla.
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