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Pueblos Valencianos

Maestro Vicente Martín y Soler


Biografía

En los años alrededor de 1790, el compositor más querido por el gran público europeo era un español.

Aunque Haydn, Mozart y Beethoven estaban vivos y en plena producción, el predilecto de la mayoría de los oyentes era el valenciano Vicente Martín y Soler. Esto se verificaba especialmente en la ciudad en que tanto Vicente como los tres grandes maestros del clasicismo residían: Viena, pero también era cierto en los grandes centros operísticos de Italia, Inglaterra, Alemania y Francia. En España misma, quizás el público en general no compartiera esa predilección, pero la familia real elegía reiteradamente sus óperas para celebrar acontecimientos festivos.

Vicente Martín y Soler nació en Valencia el 2 de mayo de 1754, según datos aportados por el erudito Baltasar Saldoni. Hijo de un cantor de la Catedral de Valencia, niño de coro y posteriormente mozo de coro en la misma, trabaja en Madrid entre 1769 y 1776, como miembro de la Orquesta de los Reales Sitios.

En 1777 se traslada a Nápoles, para cuya corte y teatro compone óperas serias y ballets; luego viaja por ciudades del norte de Italia y comienza su exitosa producción de óperas bufas. Al poco tiempo es el único compositor que puede elegir para que corte de los estados italianos compone sus óperas.

En 1785 se establece en Viena, donde escribe para el teatro de la corte tres óperas sobre libretos de Lorenzo Da Ponte, con clamoroso éxito de dimensión europea: Il burbero di buon cuore (1786), Una cosa rara (1786) y L’arbore di Diana (1787).

El mismo Mozart incluye en su ópera Don Giovani un tema musical suyo como homenaje a su amigo Martín. Nombrado Maestro de Capilla de Catalina de Rusia, se establece en San Petersburgo, de donde saldrá sólo por un año (1794- 1795) para una estancia en Londres, y donde morirá en 1806.

Triunfó en toda Europa, fue admirado incluso por el más grande, Mozart, al que superó en su tiempo. Creó modas y nuevos tipos de música, fue precursor e iniciador del romanticismo y del nacionalismo musical, influyó decisivamente en la creación de la ópera rusa. Frecuentó a Haydn, Mozart, Salieri, Mariana Martínez, el escultor Antonio Canova, Vigée-Lebrun...

Su tumba se halla en el monasterio de San Alejandro Nevski, junto a las de Glinka y Chaikovski, donde todavía puede visitarse.

En su lápida del cementerio de Wassili-Ostrof, sus amigos mandaron inscribir lo siguiente: “Admirado en las principales ciudades y cortes de Europa, por su talento como por sus bellas y nobles cualidades morales”.

Y sin embargo, durante mas de 200 años a sido un desconocido en su tierra.

Los valencianos somos así, amigo mío.



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