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Las tierras sobre las que se asienta Alboraya se crearon durante el cuaternario, debido a los materiales arrastrados por el río Turia y los barrancos de Torrente y el Carraixet.
En su término se han encontrado restos de villas romanas de época imperial, así como un busto de época adriana que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.
Las prospecciones subacuáticas han proporcionado hallazgos tanto romanos como medievales, posiblemente al existir una zona de anclaje.
El núcleo urbano tiene su origen en una alquería andalusí que el rey Jaime I de Aragón otorgó al obispo de Huesca, Vidal de Canyelles, el 17 de octubre de 1238, junto con Almácera y otras posesiones.
La propiedad de Alboraya pasó a manos de los Gil de Vidaura y, en 1331, a Gilabert de Noguera o Sanoguera (en español Gilberto de Zanoguera) quien fundó el señorío de Alboraya.
En el siglo XV retornó a la jurisdicción real.
El Consejo General de Valencia mandó en 1414 construir una ermita a la Virgen de los Desamparados junto al barranco de Carraixet, por tal de consagrar los cementerios donde eran sepultos los ajusticiados y los desamparados.
En la actualidad el edificio está en el término de Tabernes Blanques, al que fue anexionado en 1925.
El recuento poblacional del año 1646 ofrece un cómputo de 88 casas; Cavanilles cifra la población, el año 1794, en 560 vecinos; a mediados de siglo XIX Madoz apunta la cantidad de 3.301 habitantes; Sanchís Sivera, el año 1922, da noticia de 4.265.
Textos de Wikipedia
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