
Hijo
de José Romeu y Mates y Francisca Parras y Casasús. El padre, se
afincó en Murviedro en el año 1774 y vivió dedicado al suministro
de vinos y licores y abastecimiento al ejército, lo que le hizo
adquirir una gran fortuna, fundando el Tercio Saguntino a su propia
costa.
1800
se casa con María Correa Velasco, de San Roque (Cádiz), y se
dedica a los negocios familiares.
Al
llegar los franceses al reino de Valencia, Romeu tiene treinta años
de edad. La respuesta de Valencia ante los sucesos del 2 de mayo,
lleva a que se solicite a Murat el urgente envío de tropas que
calmen las iras del pueblo.
Se
constituye la Junta de Defensa en la villa Murviedro, y el 25 de
mayo de 1808 reinicia su vida la Milicia Honrada, cuerpo defensivo
con carácter popular. Romeu era el alma de esta villa y lo nombran
Comandante de la Milicia, con más de 2000 hombres a su cargo que
mantiene de su propio bolsillo, reclutados por los pueblos vecinos,
concentrándose todos en la explanada del convento de San Francisco,
en la villa de Sagunto, donde se dan ropas a los reclutas, se
nombran los primeros oficiales y suboficiales y se les instruyen en
las más básicas artes de guerra. Así dispuestos, a sus propias
costas y del pueblo de Sagunto, el día 20 de junio de 1808, por la
calle Real salen en dirección a Valencia, dispuestos a dar su vida
en defensa de la patria mancillada, diciendo;
“Volemos,
hijos de Sagunto, volemos al campo del honor. Preso nuestro Rey,
vilmente hollada nuestra Patria, juremos no doblar jamás la cerviz
al yugo afrentoso de esos advenedizos engañadores que, so color de
amistad, pretenden tiranizarnos. Vencer o morir sea el juramento
irrevocable de la División Saguntina”
22
de junio de 1808. En puente Pajazo apoyan a las tropas que manda el
general Adorno. Fueron tremendamente derrotados. Tan sólo pudieron
hostilizar la retaguardia enemiga a lo largo del camino de Requena,
Las Cabrillas y Buñol. En ese momento decide hacer la guerra por su
cuenta.
Tras
la derrota de Moncey y liberada Valencia, Romeu y sus hombres
vuelven a Sagunto. Algunos meses después, Romeu se dirije a Madrid,
donde le sorprende la segunda entrada de los franceses en la Corte.
Participa en la defensa de los patriotas, hasta que fueron
abandonadas las posiciones ante la capitulación del general Morlá.
Vuelve a Murviedro el 10 de diciembre de 1808.
Diciembre
de 1809, es nombrado Capitán de Granaderos por la Milicia Urbana
Saguntina, y queda agregado a las operaciones que sobre el
Maestrazgo hará la División del general Roca. Participa en los
combates de Albentosa (Teruel), y en las operaciones de
Escaleruelas, Aliaga, Morella, El Puig.
25
de octubre de 1811. Estando al frente de los batallones de Cheste y
Chiva, batiéndose en Ribarroja, fue derrotado.
1812.
En Alicante, organiza el levantamiento pueblo a pueblo. Tiene
enfrentamientos en Novelda, en “Les Salinetes”.
En
Onteniente se entrevista con el guerrillero Cortés, juntos reúnen
unos ochocientos hombres que tendrán un duro enfrentamiento entre
Jijona y Muchamiel. En la acción de Adzaneta, muere
Cortés.Organiza las guerrillas del Valle de Albaida y combate en
Cocentaina, Alcoy, Petrel, Albaida.
Cuando
el general Suchet se dirige a Valencia, los campos de Alatoz, al pie
de la sierra de Chinchilla se convierten en el nuevo centro de
reclutamiento y adiestrameinto, los franceses lo atacan
repetidamente con la Brigada de Maupoint, cada ataque es un fracaso
francés y un nuevo motivo de orgullo para Romeu y sus hombres.
Llega
el general Paris, al mando de varias compañías del 81 Regimiento
de Cazadores Napolitanos. Nuevo gran descalabro. El prestigio de
Romeu crece en cada acción, confiriendole una fama casi mítica.
El
mariscal Suchet envía a Jacomet, capitán del 3º de Infantería de
línea y Gobernador de Buñol, con el ruego de que abandone la
Milicia y se ubique en su ciudad, donde gozará de especial
protección y donde podrá desarrollar sus habituales ocupaciones.
Romeu, respondió: “Jamás daré oidos a palabras enemigas de mi
patria. Muy mucho me complacerá el caballero Anné si se abstiene
de tan inútiles mensajes.”
El
general Mazzuchelli ofrece apoyo al mariscal Suchet para presionar
de nuevo a Romeu, dándole a este además una buena recompensa.
Romeu respondió: “Mientras hubiere un palmo de terreno libre en
España lo había de defender como buen patriota y fiel subdito de
su Monarca el Sr. Don Fernando Septimo, y que la suerte de su Patria
había de ser la suya.”
Luis
de Bassecourt hizo que las fuerzas de Romeu se integraran en Murcia,
dejandolo sin hombres. Tuvo que marchar al frente y solicitó
refuerzos, pero no los obtuvo, así que marchó con los cuarenta
jinetes que le quedan. En Venta Quemada sorprende a los franceses,
causándoles importantes bajas.
Atacado
ahora por Jacomet, Romeu reorganiza sus tropas, ya dispone de 160
infantes. Nueva derrota francesa y nuevo ataque de Cabrera,
Villetar-Laquerrie, Menche y Jacomet a la columna de Romeu, 30 de
mayo de 1812.
Por
diez mil pesetas de la época, un traidor advirtió que se detenía
en Sot de Chera y dio aviso al comandante Saint-Georges, que con sus
hombres, unos 1.880, durante la noche del 6 de junio de 1812, acude
donde descansaba Romeu, haciéndolo prisionero i conducido a Liria,
donde el comandante francés emite un bando en el cual hace público
que ha capturado a Romeu.
Desde
Liria es trasladado a la Plaza de Valencia, y encerrado en la
Ciudadela, los franceses tratan de atraerlo para su causa y que les
juré vasallaje. Romeu por toda respuesta, dirigiéndose al
Presidente le diría: “Diga Ud. a su general que Romeu es un
español, y un español que nació en Sagunto.”
Finalmente,
Suchet, viendo que el famoso guerrillero no se doblegaba, hizo que
en vez de ser tratado como prisionero de guerra, fuese ajusticiado
como traidor. Dijo: “Romeu morirá precisamente ahorcado dentro de
doce horas, y sus bienes serán confiscados.”
La
sentencia fue dictada por la Comisión Militar, el día 11 de junio
de 1812.
El
día 12 de junio de 1812, a las doce de la mañana, conducido desde
la cárcel de San Narciso, lo llevan a la plaza del Mercado, donde
se eleva el cadalso en que sería ejecutado al rechazar el indulto
que le ofrecía José Bonaparte a cambio de que le aceptase como
rey. Junto a él, moriría también su criado José Lino Antón, de
Manzanera, y Gabriel Ximénez, de Monóver.