Nacido
en el seno de una familia de artesanos, en Alboraia, posiblemente en
1654, y fue bautizado en la Parroquia de San Andrés de Valencia,
siendo su padre, Joan Batiste, carpintero y escultor, y su madre
Esperanza Ramos y Ferrer de Lis.
Nada
se sabe de su etapa de juventud, excepto que, según las crónicas
de algunos dietaristas de la época, cometió un homicidio por el
que fue condenado a la horca, siendo la pena conmutada por el
destierro si pasaba a servir en Italia, lo que hizo.
Sirve
en las Guerras de Hungría i en las de Milán, al servicio del
príncipe Luis Antonio de Neoburgo, hermano de la reina Mariana, y
del príncipe Jorge de Hessen- Darmstadt, lo que le permitió
adquirir unos sólidos conocimientos de matemáticas y de
ingeniería militar, con lo que alcanzó el grado de coronel de
ingenieros.
En
1695 llegó a Barcelona con Jorge de Hessen formando parte de las
tropas mandadas por el emperador Carlos II a causa de la guerra con
Francia y en 1697 participa en la defensa de la ciudad frente a las
tropas de Luis XIV. Un año después, se traslada a Orán para
elaborar un informe sobre sus fortificaciones por orden del Consejo
Real de Guerra.
En
1699 solicita su ingreso en la Orden religiosa y militar de San
Jaime de la Espada, la Orden de Santiago. Volvió en 1701 a Austria
junto con Jaime de Hessen, virrey de Barcelona, que fue cesado
fulminantemente de su cargo por Felipe V al ascender al trono.
Declarada
ya la guerra de sucesión, se trasladó a Lisboa con el archiduque
Carlos de Austria y Jaime de Hessen, para formar la flota que se
estaba formando para atacar Barcelona en la primavera de 1704.
El
10 de julio de 1705 desembarca en Altea, donde organiza un pequeño
ejército y una flotilla con la que en agosto desembarcó en Denia.
Consiguió tomar la ciudad y su castillo, y defenderlos de los
posteriores asedios borbónicos. Posteriormente, marcha hacia la
capital, donde entra al frente de su improvisado ejército el 16 de
diciembre.
La
primera etapa del gobierno de la capital por Basset queda marcada
por un tremendo populismo, y por una imposibilidad de controlar los
desmanes de las clases bajas contra las altas y sus bienes,
protagonizando saqueos y violencia contra los franceses y los nobles
residentes en la capital, y la negativa a pagar las sisas y derechos
municipales.
La
llegada de las tropas del archiduque, al mando del conde de
Peterburough y el nombramiento como virrey del conde de Cardona,
permitieron recuperar la tranquilidad en la ciudad. Pero con ello,
comenzó el declive de la estrella de Basset..
Apartado
de la escena política y relegado a una misión militar en Alzira,
supo pronto del encarcelamiento de algunos de sus colaboradores,
acusados de saqueo y malversación.
En
febrero de 1706 organiza la defensa de Xátiva y rechaza victorioso
el ataque de las tropas borbónicas, y allí permaneció al mando de
sus tropas hasta que fue detenido y encarcelado por la acusación de
haber abandonado Denia sin orden del rey y no haber dado cuenta de
los bienes confiscados, de haber aplicado castigos severísimos a
eclesiásticos y por haber desoído las órdenes de Peterburough de
presentarse en València, entre otros cargos.
Fue
trasladado a Lérida en marzo de 1707 y luego puesto en libertad en
mayo, tras la derrota a manos de los ejércitos borbónicos en
Almansa y que Claude François Bidal, marqués d'Asfeld, mandase
incendiar y quemar Xátiva, y con orden de volver a València y
ayudar a su defensa contra la invasión.
Pero
no fue posible y tan sólo pudo reunirlos para la defensa de la
ciudad de Barcelona, donde se le abrió un nuevo proceso penal. Su
situación no mejoró hasta 1711, cuando recuperó su grado y
honores tras el regreso del archiduque a Austria. Allí se quedó y
participo en la defensa de la ciudad hasta la caída de la misma el
11 de septiembre de 1714.
Días
días después de la capitulación de Barcelona, unos veinte jefes
militares austriacistas, entre ellos Joan Batiste Basset, son
detenidos por las tropas castellano-francesas a pesar de la promesa
del duque Berwick conquistador de Barcelona, de que no habría
represión contra los resistentes en el sitio de la ciudad.
Prisionero
de los Borbones, es trasladado a Alicante y desde allí a diversas
prisiones de Ondarribia y Segovia. En 1715 se encuentra en la
prisión de Fuenterrabía. En esta ciudad se pierde el rastro de
Basset, cuando fue ocupada por tropas francesas en 1719, lo que dio
origen a la liberación de los allí prisioneros.