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El reino fundado por Jaime I había dejado de existir. Con el tratado de Utrech
(1713) acabó la guerra internacional. Con la capitulación de Barcelona en 1714
el refugio de tantos valencianos, terminó la guerra civil. En 1725, la paz de Viena
entre el emperador Carlos VI, el "archiduque", y Felipe V permitió el retorno
de algunos valencianos, pero no el de los fueros, cuya memoria quedará idealizada
en el ideario colectivo.
La batalla de Almansa es una de las batallas cruciales de la historia de Europa. Es,
además, una batalla que suscita sentimientos muy dispares entre los españoles; una
victoria, para unos; la peor de las derrotas, para otros. Para los valencianos, marca
un hito en nuestra historia, un antes y un después en nuestro devenir histórico,
marcado por una dualidad que ha propiciado enfrentamientos y pactos.
En el momento en que celebramos el III centenario de la batalla de Almansa y el
XXV aniversario de la recuperación del autogobierno, quizá sea el momento de una
reflexión serena, sin complejos, falsos maniqueísmos y fraticidas luchas dialécticas
de nulo provecho. La batalla de Almansa -la gran desfeta- fue la batalla de las
grandes potencias europeas, en donde los valencianos no fuimos participes directos, pero
si que sufrimos sus consecuencias. Quizá debemos aprender de una vez por todas que
"quan el mal ve d'Almansa a tots alcança".
Texto y fotos: Folleto de la Exposición
Del 22 de marzo al 20 de mayo de 2.007
Museo de Bellas Artes de Valencia
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