Los scones son unos deliciosos panecillos delgados, individuales,
similares a una galleta pero un poco más gruesos, en plan bollito. Son
originarios de Escocia y tradicionalmente consumidos en Gran Bretaña con
el té de las cinco. Actualmente se degustan a cualquier hora del día,
como desayuno o merienda y también como acompañamiento en las comidas.
Los scones son un pan
rápido, de elaboración dulce o salada, que se sirven recién hechos, se
pueden tomar solos o rellenarlos con mantequilla, mermelada, miel o lo
que más nos guste. Es muy común la elaboración de scones con pasas de
Corinto o queso (cheddar, parmesano…).
Vamos a saborear estos
Scones, también puedes ponerle semillas de sésamo balanco o negro,
amapola o unas especias como el orégano, sal gorda, ajo en polvo… a tu
gusto.
Ingredientes
- 180 gramos de harina,
- 40 gramos de mantequilla,
- 8 gramos de levadura en polvo,
- 100 mililitros de leche (o un poco más si la pide la harina),
- 1 c/c de sal,
- pimienta negra
Elaboración
Mezcla en un bol la harina con la levadura,
la mantequilla a temperatura ambiente, la pimienta recién molida y la
sal. Trabaja esta mezcla con las manos hasta conseguir una especie de
migas.
Agrega la leche poco a poco y ve amasando
hasta lograr una masa maleable, blanda pero no muy pegajosa. Disponla
sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y extiéndela con
el rodillo dejando un grosor de unos 2 centímetros. Corta en porciones
redondas con un cortapastas o la boca de un vaso y dispón los scones en
la bandeja del horno cubierta con el Silpat o papel vegetal.
Déjalos reposar unos 20-30 minutos,
enciende el horno a 200º C para que se caliente. Antes de introducir la
bandeja en el horno pinta los scones con un poco de leche.
Hornea los scones unos 15-20 minutos o
hasta que estén ligeramente dorados y sírvelos calientes.
Si los vas a dejar enfriar, hazlo sobre una rejilla. Cualquier relleno
le viene bien a estos scones.