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El
restaurante Tonico en Jérica es de los restaurantes que nos hemos
sentido más como en nuestra propia casa.
No
solamente por la cocina que es totalmente casera sinó por la
correctísima atención de las propietarias que saben tratar a la
gente con el límite justo entre la familiaridad y el respeto.
Los
platos son totalmente caseros, con ese toque especial de la cocina
tradicional que tanto nos gusta a los valencianos.
El
arroz al horno (como el resto de los platos) es el de toda la
vida, realizado con los componentes comprados en el mercado esa
misma mañana y realizado en un punto justo al no tener que guisar
para mucha gente, ya que el local es pequeño y acogedor, en un
viejo edificio muy hermoso.
El
salón invita al recogimiento y nos da la sensación de estar en
nuestra casa, quizás en la mesa camilla, degustando los
exquisitos platos que nos acaba de traer nuestra madre.
Y
no es que Lidia, la camarera e hija de María Dolores propietaria
y cocinera del restaurante, sea mayor, que es muy joven, es
sencillamente porque nos trata con esa amabilidad que ya se ha
perdido en muchos sitios en los que la prisa y el tener que
atender a mucha gente, hace que nos sintamos distantes de las
persona que nos atiende.
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