| Buscábamos un lugar tranquilo, con un
toque de originalidad pero sin entrar en la sofisticación, quizás
con sabor de épocas pasadas pero con una cocina moderna y, desde
luego, sin ese regusto que deja las cosas que quieren aparentar y
verdaderamente no son.
También tenia que ser un lugar ideal para poder hablar de
negocios, pero que gustara a nuestras parejas... ¿donde?... ¡está
claro, El Palén!.
El Palén es de esos sitios que se tienen que conocer, que
rezuman mucha historia sus muros, pero que se han sabido no
solamente conservar, sinó mejorar. El Palén es un museo, y hotel,
y restaurante, y cafetería. El Palén es todo eso y más.
Decidimos comer a base de una "picaeta" y lo acertamos.
Unos montaditos "de categoría", los putamadreños de la
comarca, un pulpo que se deshacía en la boca, un "esgarraet",
delicioso, etc...
Una comida estupenda regada con un vino estupendamente maridado.
Si a esto le añadimos la gran amabilidad de sus gentes y la
gratísima decoración del local, verán que fué una comida
extraordinaria.

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