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Hemos de
confesar que El Mosset no fue ninguna sorpresa. Su excelente fama
lo precedía y desde luego que hizo honor a ella.
Puesto que de la excelencia de sus arroces no había ninguna duda,
quisimos probar los entrantes, de los que también teníamos muy
buenas referencias... y empezamos por un pulpo
a feira excelente, unas gambas
al ajillo y los clásicos calamares completaron la "picaeta".
Hemos de aclarar que los calamares los sirven con unos buenísimos
pimientos de Padrón.

Pero Hector no quiso que nos fuéramos sin probar sus arroces y
nos sirvió una paella de mariscos de terminación exquisita. Un
buen caldo de pescado, las gambas, cigalas, sepia y un arroz en su
punto hizo las delicias de la mesa.
En la mesa de al lado unos simpatiquísimos clientes nos
recomendaron vehementemente que no nos fuéramos sin probar el arroz
negro, no nos atrevimos pues teníamos que reservarnos
para los postres pero nos fiamos de su palabra y lo recomendamos.
Desde otra mesa nos señalaban un perfecto arroz
a banda indicándonos que estaba para chuparse los dedos.
De postre nos sirvieron unos creppes con nata y mango y una
manzana asada con helado de vainilla que solamente el verlos se
nos hizo la boca agua. La artista de los postres es su mujer Elena
que los hace tan bonitos que son un peligro para los que amamos la
cocina.
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