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Con
la llegada de las temperaturas casi estivales, nos apeteció un
fin de semana en algún lugar tranquilo. Pensamos de inmediato en
naturaleza, agua, aire limpio y un entorno agradable, y de
inmediato vino a nuestra mente una población: Anna.
Reservamos de inmediato una habitación en el mejor lugar, el Hostal
Lar Galego, Un espacio relajante con
todos los servicios de un buen hotel incluyendo un aparcamiento
cerrado, un amplio y sombreado patio de recreo, y precios muy
razonables. Tienen habitaciones de tipo variado tanto para parejas
como para familias con niños.
Llegamos temprano el sábado con la idea de conocer bien el pueblo
y visitar todos sus rincones. Anna es una población que disfruta
lujuriosamente del agua en todas sus manifestaciones, con sus
innumerables fuentes, unas en hermosos paseos, otras en preciosos
rincones dentro y fuera del casco urbano. Es un lugar donde pasear
y relajarse. Pudimos incluso visitar el Palacio de los condes de
Cervellón y el Museo local con su bonito patio árabe, y
empaparnos además de su historia.
Comimos en el Restaurante
Lar Galego, disfrutando de su carta
con cocina gallega y tradicional, con toques de autor que la hacen
muy actual. Pedimos unos entrantes para centro de mesa y
disfrutamos de sus carnes de ternera gallega en el segundo. A la
piedra son manjar de dioses. Regamos con un buen caldo de su
amplia y selecta carta
de vinos. Acabamos con postres
caseros variados.
Tras reposar la copiosa comida tomando un café y una copita en el
delicioso patio entre el restaurante y el hostal, decidimos
visitar los alrededores de la población, con sus numerosos
nacimientos de agua. Al aterdecer, recorrimos el delicioso paseo
desde el pueblo hasta el lago, conocido como "La Albufera de
Anna" y nos quedamos anonadados. No es fácil describir su
riqueza natural tanto en arbolado, aves, paseos y paisajes.
Cenamos de nuevo en Lar Galego, esta vez a base de rico
pescado. Tras los entrantes, un delicioso bacalao a la gallega. Un
paseo completó una velada de ensueño.
La mañana del domingo, con nuevas fuerzas, nos decidimos por
visitar las otras maravillas naturales de Anna, esta vez en el
río Escalona, Visitamos primero la Fuente Negra, hermoso paraje,y
luego el Gorgo El Catalán, donde ya encontramos bañistas
disfrutando de las transparentes aguas. Tras ello, nos desplazamos
al Gorgo de la Escalera, de una belleza sin par, y en el que nos
decidimos, ya cerca del mediodía, a disfrutar de sus aguas y
luego tomar el sol hasta la hora de comer.
Disfrutamos de nuevo de la cocina de Lar Galego, haciendo
honor a sus especialidades de cocina gallega, al jamón al horno y
al buey de León, y tras un delicioso postre y cafés, nos
relajamos al fresco durante una sobremesa muy agradable antes de
tomar de nuevo el camino de vuelta hacia una nueva semana de
trabajo.
Un fin de semana de ensueño que nos hace pensar en lo delicioso
de unos días de vacaciones en los que poder conocer la zona a
fondo.
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