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Con
la llegada del buen tiempo, nos decidimos a hacer una doble salida
gastronómica - cultural que hace ya tiempo teníamos programada,
aunando el visitar el castillo-convento de Montesa, donde
recientemente ha terminado la restauración de su Sala Capitular y
algunas partes más, y el conocer la cocina del restaurante Gran
Maestre, que ha conseguido desde el inicio de su andadura una
reputación de grán calidad en toda la comarca de La Costera y
alrededores.
La
visita al castillo fue una delicia, al juntar un día soleado pero
sin calor, unos paisajes hermosos como los que rodéan a la villa
de Montesa, y el conocimiento de un lugar tan importante en
nuestra historia, dentro de un ambiente relajado.
Tras
recorrer el casco antiguo de la villa, bajamos hasta
Gran Maestre dispuestos a comprobar de la mano de su
propietario, Jesús, el buen hacer de su cocina.
Entramos
en materia con unos platos de almejas rellenas, mollejas de
ternera con setas y ajos tiernos, y unas gambas al Maestre, que
nos fueron poniendo en situación para el primer plato, una
degustación de carnes de buey del valle del Esla, realmente
impresionantes, con las que verdaderamente pudimos apreciar la
inmensa diferencia entre una carne criada en la dehesa de forma
completamente natural y ecológica, y lo que normalmente
acostumbramos a comer.
Los
bien reputados vinos de la zona acompañaron con clase a redondear
la delicia.
De
segundo plato, cada uno pidió distintos manjares, desde un
"arròs amb fesols i naps", hasta un gazpacho manchego,
pasando por un arroz con bogavante. No hubo acuerdo unánime sobre
cual de todos redondeaba mejor la deliciosa comida.
Como
delicia final, disfrutamos de unas riquísimas fresas silvestres
de la zona acompañadas de un surtido de postres caseros.
El
importe total de la comida, de 40 Euros por persona, nos terminó
de convencer de que el disfrute gastronómico puede ir acompañado
de la moderación en los precios.
En
resumen, una salida redonda que sin duda recomendamos a nuestros
amigos.
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