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Aprovechando
las agradables temperaturas de estas noches de verano, decidimos
cenar a la luz de la luna. Hace ya tiempo que conocemos las
delicias del restaurante el ramallar
y sus deliciosas veladas invernales al calor del hogar, y
decidimos probar su terraza de verano a los mismos pies del
castillo convento de Montesa.
Reservamos mesa en la terraza, llamando por teléfono, para
asegurarnos nuestro lugar.
El restaurante es la edificación mas alta de la población si
exceptuamos el castillo, y ocupa el edificio de un antiguo corral
de ganado, en el exterior del casco urbano. Es un lugar muy
agradable, con una decoración rústica, y que tiene dos bonitos
comedores interiores para las épocas de frío o mal tiempo, una
amplia terraza exterior con unas vistas privilegiadas, y además
un amplio aparcamiento junto al propio restaurante.
La cena fue de las que verdaderamente apetecen en las noches de
verano, a base de unas tapas frescas muy variadas de su amplia
carta y luego unas carnes y embutidos a la brasa. Por supuesto
regamos todo con buen vino de la tierra, y terminamos con unos
postres caseros estupendos, todo ello bajo nuestro cielo
estrellado y una suave brisa relajante.
En el ramallar nos demuestran
siempre que no es necesario salirse de la cocina sencilla para
disfrutar de una mesa magistral. Solo se necesitan productos
naturales y frescos de temporada, y trabajarlos con un cariño
especial en la cocina.
El precio de la cena, muy moderado, nos invitó a repetir la
experiencia mas veces. Y no es necesario el verano para disfrutar
de el ramallar y su incomparable ambiente, como ya sabíamos desde
hace mucho tiempo.
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