Tan
importante, en una comida, es la calidad de los componentes y su
perfecta elaboración, como el buen hacer del personal del local.
En
Al
Sultán tenemos un lugar magnífico, con un personal muy
amable y competente, que nos hicieron pasar una velada exquisita.
Las
comidas son típicas del
líbano, especiadas sin pasarse, con todo el sabor original
pero con ese punto mediterráneo que nos hermana en la mesa. Tanto
sus entrantes como primeros, carnes, pescados y unos postres
extraordinarios, son servidos en su punto y nunca nos
equivocaremos si dejamos que el dueño nos aconseje dependiendo de
nuestros gustos.
El
local está muy bien decorado, pues el dueño es un gran amante
del arte y casi todas las pintura que lo decoran son de el. Los
fines de semana nos proporciona espectáculo extra con una
bailarina de la danza del vientre.
Desde
luego recomendamos este lugar si desean salir de la rutina, probar
otros sabores y gozar de un buen ágape entre amigos o
familiares.
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