Comarca Rural
Lectura: Un pliegue en el tiempo

Port Saplaya - Valencia
Un grupo de amigos

Si los amigos no se hubieran creido lo que Luis les contaba, con la merienda terminaron convencidos.

El gozo que reflejaba su rostro al comerse los humildes bocadillos de Flo no podian ocultar lo poco acostumbrado que estaba a las comidas, todavía, hechas con productos naturales.

- Amigos - les dijo - me perdonareis, pero comprender que esto es muy nuevo para mi y se que lo voy a pagar pues mi estómago no está acostumbrado a estos productos y resultarán muy fuertes para mi estómago, pero no puedo resistir y lo que para vosotros es algo natural y diario, pero para mi es una maravillosa novedad. En una novela que leí hace algún tiempo uno de los personajes llega a un pueblo en el que todavía pueden beber la leche de las vacas recién ordeñada y una vez hervida tiene un gran placer al tomar la nata resultante con un poco de azúcar y beber después un vaso de la leche. Esto es lo que me ocurre a mi ahora, estoy gozando de unos sabores de los cuales solamente tenemos constancia por las novelas de hace un centenar de años.
También tengo que pediros una cosa, se que ardéis en deseos de preguntarme por cosas del futuro y yo a mi vez querría ver y sentir cosas de este presente, pero entender que sería una perdida de tiempo para mi y un peligro para todos ya que sabemos que hay personas interesadas en mi muerte y para bien o para mal, vosotros estáis cerca de mi. Quizás no signifique nada o quizás si, pero hasta que tengamos claro que pasa preferiría que me dierais unos cuantos datos que necesito y después desapareceré con el fin de no comprometeros más. Os prometo que en el momento que tenga las cosas claras apareceré un viernes por este mismo lugar para poneros al corriente.

Todos los amigos se miraron. Eran muchos años ya los que estaban juntos, desde prácticamente niños. Desde que los padre de Joan Brull y Patricio García se pusieron a vivir en el mismo bloque de casas en una travesía de la calle de San Vicente. Crecieron juntos de pequeños y al salir de la universidad Joan que había conocido a Helena Cervill en el mismo barrio y luego coincidieron en la carrera de derecho se fueron a vivir juntos en una casita de Mislata. De esto hacía ya 10 años y cada día estaban más comprometidos. Juntos montaron un bufete de abogados y después de algunas desilusiones decidieron que preferían no comprometerse con clientes mentirosos o pelear con oponentes sinvergüenzas, por lo que montaron LexIgualitas una página de internet en la que los clientes eran asesorados por unas pequeñas cantidades pero que la enorme cantidad de clientes satisfechos hacían de ello un muy buen negocio. Sus clientes eran desde personas que no se fiaban de sus abogados hasta las que no sabían si merecía la pena comenzar una causa sin la seguridad, al menos relativa, de poderla ganar.

El rumbo de Patricio García fue por otros caminos. No quiso seguir estudiando pero su extraordinaria inteligencia para la mecánica le llevó a, con los ahorros de su padre, montar un taller mecánico muy cerca de Alboraya, se especializó en motores Diesel e inclusive patentó un par de elementos que facilitaban extraordinariamente el filtrado de líquidos y humos. Junto con su primo adquirieron la barca que tenían amarrada en Port Saplaya hasta que el “accidente” se la destrozó.

Rose Marie Loiseau a la que llamaban Pajarita (es lo que significa Loiseau en francés) era ingeniera en sistemas informáticos, la conocieron al hacerse la página web y desde entonces era una más del grupo. Había venido a Valencia contratada por una fábrica de cerámica de Castellón que al poco tiempo descubrieron unos agujeros en las cuentas que la llevó al cierre. Rose Marie se dedicó al montaje de redes informáticas y sistemas inteligentes por su cuenta y desde luego podía decirse que había acertado pues ya contaba con 3 empleados y estaba contenta con la marcha de su negocio.

El prímo de Pat, Alex, era un autentico deportista. De 1,85 de altura y 30 años recién cumplidos era un submarinista entusiasta y su gran ilusión era el poder, en algún momento, viajar a Australia para recorrer la gran barrera de arrecifes haciendo un documental submarino. Raras veces iba a la reunión de los viernes ya que su trabajo de piloto comercial no garantizaba nunca el lugar donde iba a estar.

Así pues, una sola mirada bastó al grupo para que Joan le dijera a Luis.

- Luis, si algo nos molesta y nos hace reaccionar es la injusticia y el que nos quieran hacer comulgar con ruedas de molino. Estamos comprometidos en esto y vamos a ayudarte.

- Efectivamente - continuo Rose - sabemos que necesitas ayuda y que no es lógico que te hubieras inventado una historia tan irreal si quisieras engañarnos. Pero al llegar a este punto te digo que nos comprometemos contigo y como dice Joan vamos a ayudarte pero nos tienes que contar TODA la verdad pues está claro que nos estás diciendo solamente una pequeña parte de ella.

- Ciertamente - dijo Luis - y voy a explicaros TODA la verdad inmediatamente.
 

En el fondo, los científicos somos gente con suerte: podemos jugar a lo que queramos durante toda la vida.
Lee Smolin

Un pliegue en el tiempo

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