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Los hallazgos arqueológicos
encontrados en el cerro de Sopeña, sitúan un asentamiento humano entorno al 1550
a. C. Identificada como la Segóbriga romana a raíz de los testimonios de autores
clásicos como Plinio, Estrabón o Ptolomeo y de historiadores autóctonos, el
cerro de Sopeña constituyó el foco de la primitiva población, adquiriendo suma
importancia en la época ibérica.
La existencia de un recinto fortificado en la cumbre del cerro en cuyas laderas
se distribuye una buena parte de la población, es consubstancial a la vida misma
de la ciudad en las distintas etapas de su historia.
Es propiedad del Ayuntamiento de Segorbe. Está integrado en un parque y se
destina a uso turístico.
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de
1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

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