El poolish es una masa madre de
las denominadas blandas. El término poolish viene dado por
los franceses en honor a los panaderos polacos que les
enseñaron a realizar esta técnica para mejorar el pan hace
siglos.
El poolish se hace a partir de
una mezcla de harina y agua, a veces en las mismas
proporciones y otras veces con mayor cantidad de agua, a la
que no se le agrega sal. Hay quien considera a este
prefermento como un intermedio entre la masa madre natural y
la que incorpora levadura, dado que su proporción en
levadura con respecto a la harina es bastante reducida,
incluso inferior a la biga, un 0,25% de levadura fresca o un
0,27% de levadura instantánea.
Al no contener sal y ser una
esponja pastosa o blanda, la levadura lo tiene muy fácil
para fermentar (convirtiendo los azúcares en dióxido de
carbono y etanol). El poolish puede ser utilizado tras un
reposo de unas cuatro horas a temperatura ambiente, ya ha
fermentado y creado burbujas, aunque siempre mejorará si se
deja toda una noche, unas doce horas, así otorgará mayor
sabor y mejor desarrollo del pan. También puede prepararse
hasta tres días antes y conservarse en el frigorífico,
pero deberá estar a temperatura ambiente al menos una hora
antes de su uso.
Con el poolish se puede hacer
pan de dos formas, con más adición de levadura o sin
añadir más que la harina, el agua, la sal y los
ingredientes necesarios para cada tipo de pan. Es por eso
muchas veces el prefermento escogido por quienes desean
limitar el uso de levaduras.
La fórmula que nos dicta el
maestro panadero es de 100% de harina, 107% de agua y 0,25%
o 0,27% de levadura, dependiendo de la que se utilice. Luego
hay variantes, se puede sustituir el agua por leche, por
ejemplo, si deseamos hacer chapata, o sustituir la harina de
trigo por la harina de centeno e incluso mezclarla.
Para elaborar el poolish que os
mostramos en la foto utilizamos 320 gramos de harina sin
blanquear, 360 mililitros de agua a temperatura ambiente y 8
gramos de levadura fresca. Mezclamos todos los ingredientes
hasta que la harina quede bien hidratada, obtendremos una
masa blanda y pegajosa.
Tapamos con film transparente y
dejamos fermentar entre 4 y 12 horas. Si no la vas a
utilizar en este periodo de tiempo, consérvala en el
frigorífico y recuerda retirarla una hora antes de su uso.