Entretenimiento y cultura

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El futuro inperfecto.

Como cocinar una guerra

Lo primero entender que esta guerra puede ser cruenta o incruente. Todo depende de la magnitud del conflicto.

Pero los ingredientes son iguales.

Lo primero es buscar un enemigo.

Lo segundo demostrar que nos ataca y nos roba y nos empobrece.

Lo tercero ser los únicos que nos pueden salvar.

Lo cuarto mostrar el mundo idílico que solo podemos hacer nosotros.

Naturalmente para que este batido funcione se necesita a un pueblo cuanto más ignorante mejor.

Hay que tener en cuenta que, lamentablemente, un rebaño es fácil de dirigir, un animal solo, no.

Este batido necesita, para crecer, el que se repita incansablemente. Ejemplo: La mayonesa se corta si no se le da vueltas continuamente y en la misma dirección.

El enemigo es IMPRESCINDIBLE. si no existiera... ¿de quien nos van a salvar? Pero no puede ser un enemigo cualquiera. Hemos de elegir muy bien cuando y cual es.

Lo primero es que sea un enemigo débil. Ejemplo: Los Nazis eligieron a los judios porque ellos ya superaban en mucho con su presión y su belicosidad a este grupo que era solamente financiero en un pais empobrecido. También vemos un ejemplo con los partidos independentistas catalanes que han esperado a que hubiera un gobierno débil sin una gran mayoría.

Lo segundo es tener un enemigo reconocible. Si nos fijamos en Venezuela, Maduro ha escogido a dos enemiogos básicos: Por un lado a Estados Unidos con problemas con su presidente y por otro lado a Rajoy. Vean que no ha escogido a España a la que va a necesitar... ha elegido a una persona que es más fácil identificar u concretar.

Tenemos que convencer al grupo de que este enemigo procura nuestro mal. ¡Pobre pueblo Alemán que pasaba necesidad y paro, no por culpa de su error en la primera guerra mundial sinó por el enemigo judío que nos roba el dinero. Pobre pueblo catalán que podría ser el primero del mundo si no fuera por lo que roban los ricos extremeños, gallegos o valencianos!

¡Nosotros os salvaremos! Maduro tiene el botón que hará del pueblo Venezolano un pais donde brotará leche de los manantiales, el pueblo tendrá una paga para no tener que trabajar y la revolución Rusa mató más gente en unas semanas que los zares en toda la historia. Así yo también arreglo el paro.

Durante toda la historia las cosas han sido, y siguen siendo, igual. Los ingredientes son los mismos.

Luego hay que buscar un montón de seguidores fanáticos y exaltados. Con estos no hay razonamiento posible.

Una vez en el Pais Vasco, hará unos tres años, estaba con una familiar mia nacida en Bilbao. Tomábamos un café en una cafetería cuando paso un grupo de gente gritando, con unas bandera y el puño en alto. Ni mi esposa ni yo le dimos ninguna importancia y a los dos minutos nos habíamos olvidado del incidente. Cuando regresamos a casa mi familiar me dijo; ¿Has visto la manifestación? era por una mujer que la han metido en la cárcel por ser comunista y la están dejando morir de hambre. Me quedé estupefacto. ¡Caramba - le dije - yo creo que tiene que haber algo más! yo no creo que en pleno siglo 21 se encierre a alguien por ser comunista y menos se llegue a dejarla morir de hambre! Naturalmente lo más bonito que me llamo mi familiar fué FASCISTA.

El fanatismo es muy peligroso, pero totalmente necesario cuando no se lleva la razón.

Cuando queremos convencer a alguien hemos de inventarnos las mil paparruchadas. Son cosas tan ilógicas, muchas veces, que se han de inventar palabras que las definan. Ejemplo: La Virgen de tal es más milagrosa que la de pascual. La Virgen del camino hace milagros. Veamos, ¿pero la Virgen no es solamente una?... ¿como puede ser una más milagrosa que otra? Pero... si es posible, porque no es la Virge, es la ADVOCACIÓN. No adoramos a una imagen en la Iglesia, cosa prohibida por los mandamientos de la ley de Dios, no, adoramos LO QUE REPRESENTA.

El fanático no escucha razones. Pero es la salsa que liga al pueblo insistiendo en que solamente los mios tienen la razón.

Hace años, en una revista comarcal, escribí un artículo (en una polémica con el Obispo) diciendo que a los niños se les debía de enseñar de todo, que leyeran la Biblia, pero también a Marx, a Cervantes o la historia de la revolución Rusa. Me llamaron rojo peligroso. Ahora he mantenido exactamente la misma polémica y me han llamado fascista. ¿En que quedamos?

Con la edad se entienden muchas cosas y se es más tolerante, pero hay tres cosas que son menos entendibles y me hacen repeler a estas personas... los egoistas que se sirven de los fanáticos y los cobardes.