Nicolau Primitiu en su trabajo sobre “Los Ibero-Sicanos” cita la existencia en la población de Viver de un pequeño pantano llamado de La Floresta, que atravesaba la población y continuaba por el barranco Hurón, de donde salía un viejo acueducto. Esta infraestructura, que tuvo posiblemente como objetivo el aprovisionamiento de agua potable a Sagunto, favoreció la instalación en ese lugar sobre 200 a. C. de un vivarium (nombre del que se deriva el actual de Viver), o vivero de peces. En esa época esos viveros tenían un utilidad múltiple ya que actuaban como filtros naturales (los barbos y anguilas se alimentan de larvas y algas), proveían de pescado fresco, y aportaban la materia prima con la que se obtenía el garum, concentrado de pescado, producto muy apreciado que formaba parte de la dieta habitual de los romanos, de fácil conservación y con propiedades nutritivas, digestivas, y curativas de úlceras e infecciones cutáneas.
(Texto tomado de Vikypedia)
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