Las diversas pinturas rupestres testifican la existencia de asentamientos humanos desde hace 7000 años, aunque el origen de la actual población es romano. De este periodo se conserva como resto más importante el acueducto.
Posteriormente fue ocupada por los musulmanes que contribuyeron al patrimonio cultural con la edificación de un importante castillo, hasta la reconquista, realizada en 1228 al servicio de Jaime I por Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín.
Posteriormente, el mismo rey la cedió a la Orden de Calatrava en 1245 con el título de Encomienda y representación en las Cortes Valencianas, su Carta Puebla conocida data del 18 de agosto del 1276 concedida a 110 hombres de la Comenda de Alcañiz a fuero de Valencia en Segorbe por Roy Pérez comendador mayor de Alcañiz de la Orden de Calatrava.
Estos hechos facilitaron la creación de un asentamiento mayor cuyas dimensiones territoriales abarcan los hoy municipios de Teresa, Torás y Sacañet, formando una auténtica comarca en la cabecera del río Palancia con una unidad geográfica y administrativa hasta mediados del siglo XIX.
En 1553, se reincorporó a la Corona.
Al final de la primera guerra Carlista Bejís aún permanecía fiel al pretendiente Carlos María Isidro de Borbón por lo que para conquistarla fue designado el general isabelino Aspiroz, que se instaló en la cercana localidad de Torás desde la cual asedió Bejís durante cinco meses hasta que esta capituló el 22 de mayo de 1840.
Durante la guerra civil de 1936 tuvieron lugar episodios relevantes en Bejís y sus alrededores al establecerse allí el frente.
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